Plazas y cigarros
Miradas dulces, un depósito en la mano
“señorita, ayúdenos por favor”
Un cuadro estremecedor que mueve tu brazo buscando monedas
Cruzas la pista… se te olvidó.
No encuentras manos, muñones tal vez,
Un cartel colgando y más lejos, un balde al revés…
*se lo patearon quizás*,
Monedas, un gracias y nada más.
Cruzas por el puente, bajando escaleras
Un niño perdido con barriga prominente
“dónde está tu mami?, te puedes caer.”
Y sonríe con esperanza innata.
Semáforo en rojo, arte por doquier
Saltan, sonríen, lloran por dentro,
Ventanas, malabares y monedas, darán de comer?
Un alma que asombra, alegra y lucha por vivir.
Melancolía en la mirada, estatua viviente,
Un embarazo, un hijo, un futuro,
*cómo puede trabajar así!*
Es la necesidad, el deseo de surgir.
Impresiones de pobreza, impotencia por no actuar
Pasan los días, todo igual, miras al cielo, rezas sin cesar.
Crees que algún día se solucionará, o quizás ni te molestas en pensar.
Aprecias la pureza de sus almas infantiles en su iris diáfano y húmedo por las ganas de llorar
Te percatas de esa tristeza oculta bajo la negra pupila que se ensancha al ver la luz del sol que aunque no quieran tienen que mirar.
Necesito saber lo que nos mueve, necesito ubicar la razón, mezclada por allí entre tantas excusas inútiles, extractos de alegrías y pedazos de sonrisas, bailando entre el olor a cigarro y cenizas… desmenuza, aprieta, vuela y maneja a su antojo nuestras vidas, nos deja sin decisión, sin oportunidades, con la memoria frágil, dispuestos a olvidar que cada rincón es una historia nueva, una batalla por librar.
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